Caminar con elegancia no es lo mismo que jugar a la guerra.
Para ambos se requiere concentracion, pero en la guerra necesitamos ser despiadados. Necesitamos sentir como nunca el momento, pasar por varios lugares para llegar a uno. Ese lugar siempre es guerra, guerra con otros, con uno mismo, guerra armada o de palabras. Palabras que siguen siendo armas. Armas que lastiman en otro sentido, no matan pero mueren.
Hay guerras de segundos, guerras que duran dias, guerras que duran años.
Al fin y al cabo hay una gran guerra, guerra a la cual prefiero llamar lucha. La lucha es lucha con todos, con todo, necesitamos pelearla y buscarla, como buscamos ese gusto que se parece a otra cosa que comimos pero no nos acordamos que era o como se llamaba o a que otro gusto referia.
La busqueda jamas termina porque jamas termina la lucha. Donde cae uno renacen veinte mas para seguirla, nadie sabe que busca en verdad. Pero lo fabuloso es el transcurso. Nunca nos dimos cuenta cuando empezo, y no sabemos cuando vamos a terminar.
Y la vida es eso, el transcurso de una busqueda sin sentido la cual logramos hacerla cada dia mas llevadera.
Todavia no logro entender estas cosas....
No hay comentarios:
Publicar un comentario